¿Aprender a ser feliz? Puedes

La felicidad, esa emoción tan agradable y placentera que le saca una sonrisa a cualquiera. ¿Quién no quiere llegar a ella? La magia de la ciencia nos ha dado la respuesta que todos queríamos escuchar: sí, aprender a ser felices también se puede. Los psicólogos de Clínicas Origen te explican los pasos que necesitar dar para que tú también puedas llegar a ella cuando tú quieras. 

Diferencia entre pensamientos y emociones

Lo primero que tienes que saber es que aquello que sientes está directamente relacionado con los pensamientos que aparecen sobre la pantalla mental que es tu mente. ¿Puedes cambiar tus pensamientos? ¿Puedes elegir cómo te hablas? ¿Lo que dices? Efectivamente, puedes. Aunque implique tomar consciencia de ello y luego trabajo cambiar viejos patrones que llevan implantados en tu cerebro durante mucho tiempo. 

Pensamiento: ‘no podré conseguirlo’, ‘está situación se me va de las manos’, ‘no valgo para esto’. 

Emoción: la reacción que tu cuerpo genera en relación a estos pensamientos. Su traducción en el mundo de las hormonas. 

¡Están relacionados! 

Imagínate que estás sentado en una butaca de cine. Se apagan las luces y después del 3…2…1… comienzan a aparecer palabras en la pantalla. Feliz, triste, enfadado, elefante de color rosado. ¿Puede ser que al leer esas «palabras» tu mente haya generado alguna imagen? 

Los procesos que ocurren dentro de tu cerebro están relacionados entre sí, no funcionan de manera independiente. Piensa en los frutos de un árbol, para que estos existan tiene que haber antes unas ramas, un tronco y unas raíces: dependen unos de otros. La flor no existiría si no existieran los otros antes. 

Tus emociones y pensamientos tienen la misma relación. Unos dependen de otros. Las emociones que sientes son una reacción química que se produce dentro de tu cuerpo como consecuencia de los pensamientos que estás teniendo. 

Esto quiere decir que si te dices ‘a’ sentirás una emoción asociada a ‘a’. Pero, si te das cuenta de que te estás diciendo ‘a’ y conoces el poder que tiene tu mente, también tienes la posibilidad de empezar a decirte ‘b’ y así, cambiar cómo te sientes. 

Por ejemplo, si el pensamiento ‘no valgo para nada’ te hace sentir mal y te das cuenta de que estás teniendo este pensamiento en un momento en el que estás intentando hacer una tarea puedes probar a decirte ‘puedo hacerlo’ y repetírtelo mientras haces la tarea. ¿Has notado el cambio que se produce dentro de ti? 

¡Wuala! como si fuera magia 

El primer paso es tener el conocimiento de como funciona tu mente (tarea en la que nuestros psicólogos son expertos). Ponerle nombre a las cosas te ayudará a identificarlo y así será mucho más fácil trabajar con ello. Ahora ya sabes qué son tus pensamientos y la relación directa que tienen con tus emociones (como te sientes) decaído, cansado, rabioso, triste…

El segundo paso está en identificar cuál es el pensamiento que ronda tu cabeza. Una vez que lo tengas localizado podrás someterlo a la mesa de operaciones. ¿Este pensamiento es objetivo? ¿Estoy exagerando? ¿Puedo hacer algo para cambiar la situación? Contesta tú solo a estás preguntas. 

Por último, te quedas con ese pensamiento si te está transmitiendo información útil y ¡actúas! Pero si no es un pensamiento útil, entonces utiliza lo que has aprendido para cambiarlo.

Por ejemplo: si te sientes decaído y observas que los pensamientos que te aparecen en la mente están relacionados con algo que no has hecho ¡es el momento de ponerte hacerlo! o hablarle a tu propia mente y decirle: 

¡Gracias por este recordatorio! Sé que te preocupas mucho de que haga todas las cosas que tengo que cumplir. Lo apunto en mi agenda para que no se olvide, pero me ocuparé de ello mañana. Y ahora, me voy a dar una vuelta, a hacer deporte, escuchar música o tomar algo con mis amigos: no vengas más. ¡Hasta mañana!

Te puede parecer una ‘locura’ hablar contigo, pero en realidad es algo que haces constantemente, solo que de manera automática y no te has parado a pensarlo. Los pensamientos tienen mucho poder dentro de ti, ahora que lo sabes ¿por qué no utilizar este diálogo interno para ser un poquito más feliz? Te animamos a que lo pruebes y a que nos cuentes tu experiencia.

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