Depresión

Sintomas, consecuencias y tratamiento para la depresión

¿Qué es la depresión?

A numerosas personas les habrá pasado que durante algún momento de su vida se hayan podido sentir tristes, melancólicas, derrumbadas, agónicas… Cuando esas sensaciones permanecen en el tiempo crean un cambio del estado anímico de las personas que afecta a los sentimientos, los pensamientos y el comportamiento de estas, desencadenando una variedad de problemas físicos y emocionales.

Es muy importante que la persona valore un proceso terapéutico cuando empiezan a notar o pensar que están desarrollando lo que se llama “episodio depresivo”, ya que desde nuestra experiencia clínica acabarán padeciendo con consecuencias más graves.

¿Cuáles son los síntomas de la depresión?

Hay que destacar que cada persona sufre la depresión de manera distinta y en un número distinto de síntomas presentes, pero hay una serie de síntomas que son comunes y generalmente compartidos.

Para que puedes comprobar si los estás padeciendo vamos a presentarte los más comunes:

  • Estado de ánimo bajo o irritable. Este es uno de los síntomas de referencia de la depresión. La persona se siente decaída, nota que no disfruta de las actividades, ni con ciertas personas. Un ejemplo sería encontrarnos ante comidas familiares o de amigos en las que antes no dejabas de reír y participar en las conversaciones, y ahora se te hacen eternas y lo único que quieres es que se acaben, incluso te molestan los comentarios que realizan otras personas, o simplemente te muestras ausente, sin querer interaccionar.
  • Cambios nutricionales, perder el apetito y peso o, por el contrario, encontrarse con un aumento del apetito y de peso. Por ejemplo, dejar de darle importancia a la alimentación, no alimentarse porque sientes que no te entra nada, no te apetece.
  •  Culpabilidad e inutilidad. Encontramos estos sentimientos en nuestros momentos más débiles, como cuando estamos enfermos sin poder levantarnos de la cama y te sientes culpable por no estar atendiendo a tu hijo como siempre sueles hacer. Puedes sentir que el tiempo no te cunde, que tardas más tiempo del que estás acostumbrada en realizar tareas cotidianas, y que te cansan más.
  • Dificultad en la concentración ya sea en el entorno laboral, social, deportivo o familiar. Un ejemplo sería que estés trabajando y notas que te cuesta mucho tiempo realizar las tareas, que se te olvidan las cosas, etc.
  • Inactividad de las actividades usuales. Un ejemplo sería haber dejado de hacer deporte, dejar el pádel, el gimnasio, actividades que antes te apasionaban, pero desde que te sientes así has dejado de lado.
  • Sentimientos de desesperanza o abandono. Puedes pensar que las sensaciones y emociones que estás sintiendo nunca van a irse, y que no vas a mejorar, que no tiene solución. Esto puede transformarse en dejar de plantearse objetivos, no pensar en el futuro de una manera realista, ver el futuro de una manera negativa y desesperanzada, lo que también te lleva a que en el presente no te movilices y te abandones a las emociones negativas.
  • Tener pensamientos negativos y de tristeza constantes. La depresión nos hace ver el mundo con unas gafas oscuras, lo que hace que interpretemos de manera negativa y catastrofista todo lo que nos sucede lo que, a su vez, nos deriva a sentirnos más tristes. Un ejemplo sería que haya una avería en casa, o te trasladen un problema y empezarás a pensar que la vida no tiene sentido, que todo lo malo te pasa a ti, que últimamente son todo noticias malas, etc.
  • Tener problemas para conciliar el sueño o exceso de sueño. Un ejemplo sería dormir 12 horas seguidas sin tener ganas de levantarme.
  • Pérdidas de placer en casi todas las actividades. Un ejemplo sería cuando en el pasado disfrutabas comiendo ciertos alimentos y en la actualidad dichos alimentos no te producen ningún tipo de sensación. O antes, estabas con algún familiar con el que te lo pasabas bien y ahora no lo puedes disfrutar. Esto te derivará a que los planes que te plantean, no te apetezcan y así la depresión cada vez se va haciendo más fuerte.
  • Fatiga o falta de energía. Un ejemplo sería sentirse devastado, sin ganas de salir de casa. Tareas pequeñas como hacer la comida, hacer la cama, realizar la higiene puede llegar a convertirse en actividades que requieren un alto grado de esfuerzo.
  • Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio. En un estado intermedio de depresión pueden aparecer ideas de suicidio, pero la persona tiene claro que no lo haría, estos pensamientos son un síntoma más de la depresión. En un estado más grave, no sólo aparecen los pensamientos, sino que la personas piensa realmente en realizarlo. En cualquiera de los dos casos, es esencial que se pida ayuda a un profesional. Y en casos de intención real, acudir a urgencias o llamar a al 112 y avisar a un ser querido para que pueda ayudarte.

Test de depresión

Puedes comprobar con nuestro sencillo TEST DE DEPRESIÓN si estas en riesgo o padeciendo una depresión.

¿Qué produce la depresión?

El modelo de vulnerabilidad al estrés propone ciertos factores que influyen en el inicio de la depresión.

  • Factores biológicos: como pueden ser la predisposición de nuestra genética, nuestro funcionamiento hormonas o nuestra química cerebral. Los estudios trasladan que las personas que tienen familiares de primer grado con depresión es más probable padecerla.
  • Factores de personalidad: como la forma en que reaccionamos a los acontecimientos vitales o los sistemas de apoyo que creamos para nosotros mismos, así como nuestro tipo de personalidad. Personas con una personalidad introvertida, con dificultades para resolver problemas y para tomar decisiones, con baja autoestima, entre otras, tienen un mayor riesgo para desarrollar estos síntomas.
  • Factores de origen ambiental: como la luz solar o las estaciones del año. Los cambios estacionales son factores de riesgo, siendo los más remarcables otoño y primavera. La exposición menor a horas de luz solar también es otro factor de riesgo. Así como las circunstancias vitales estresantes a las que se tenga que enfrentar la persona.

Lo que está claro es que una de las causas principales de la depresión se encuentra en un cambio en la vida de la persona rompiendo el equilibrio que tenía previamente, afectando negativamente en su vida diaria. De este modo, se produce un desequilibrio entre el balance de lo positivo y lo negativo que percibe la persona y retroalimenta de manera negativa 3 áreas fundamentales de nuestro funcionamiento diario, la manera de pensar, de sentir y de comportarse, lo que hace que cada vez la persona se sienta peor.

Ejemplo: Pedro ha perdido su trabajo, tras dos meses intentando buscar empleo, no ha conseguido resultado.

Empieza a estar desanimado y ha dejado de salir a correr, se siente decaído y piensa que no va a encontrar trabajo. A los 4 meses Pedro, ha dejado de quedar con sus amigos, se levanta tarde, y la búsqueda de empleo cada vez se le hace más difícil, evita ponerse al ordenador y pasa el mayor tiempo del día viendo series. Siente que su situación no va a cambiar, se siente desanimado y triste. Su familia está preocupada por él, le han intentado motivar, pero Pedro siente que le falta energía y que la vida le ha puesto en un callejón sin salida.

¿Cuáles son las consecuencias de la depresión?

Los síntomas que tienen las personas empiezan a impactar en las diferentes áreas de las personas. Las principales áreas afectadas son:

  • Ocio: la persona deja de realizar actividades que previamente le producían satisfacción y alegría al realizarlas.
  • Amistades: se deja a los amigos de lado, no tiene ganas de quedar con ellos, prefiriendo quedarse solo en casa.
  • Familia: puede notar que presta menos atención al resto de la familia, siendo a veces inconsciente de ello. No les llama si no viven juntos y si lo hace no mantiene apenas conversaciones con los miembros de ella.
  • Trabajo: la persona puede sentir una desmotivación inmensa junto con faltas de concentración constantes. Cada tarea le cuesta un mundo y puede mostrar rechazo a ir a trabajar.
  • Desarrollo personal: la persona se queda estancada en su desarrollo personal, constantemente se siente triste y no se plantea nuevos objetivos y retos personales.
    Riesgo de desarrollar otros problemas psicológicos como la adicción al alcohol, u otro tipo de drogas química o no químicas como el juego online, las autolesiones o incluso el suicidio.

Cuáles pueden ser las consecuencias de que no se trate una depresión?

Si una depresión no se trata y se prolonga en el tiempo la persona deja de realizar actividades y se aísla, empeorando su estado de ánimo siendo cada vez más complicado romper los hábitos que genera la depresión.

Cuanto más corto es el periodo de depresión, antes podrá la persona recuperar su bienestar.

En los resultados clínicos se observan así que el tiempo que se tarda entre la aparición de los primeros síntomas depresivos depresión y el comienzo de un tratamiento adecuado parece ser fundamental para reducir la gravedad, el impacto, así como reducir el tiempo de recuperación.

¿Cuál es el tratamiento de la depresión?

Hay una serie de tratamientos, pero el que mejor nos ha funcionado clínicamente se basa en un tratamiento psicológico en el que se entrena y se pone en marcha diferentes estrategias y herramientas para mejorar el estado de ánimo.

Dicho tratamiento contempla la intervención en tres áreas: pensamientos, emociones y comportamiento, desde lo que llama, la orientación cognitivo-conductual. A través de la modificación de ciertos aspectos, mediante una serie de estrategias que vamos a comentar posteriormente, se va a observar una mejora progresiva en el estado emocional.

El tipo de estrategias que solemos llevar a cabo son:

  • La activación conductual: tal y como indica su nombre se intenta que la persona se vuelva a activar, es decir, se utilizan principios de aprendizaje y refuerzo para que paulatinamente la persona empiece a realizar actividades que le resulten placenteras, intentando recuperar esas actividades que solía hacer antes de sentirse así. De este modo lo que se busca es romper ese bucle de inacción y tristeza.
    Algunos ejemplos de actividades agradables para la activación conductual pueden ser salir a andar, ir a un concierto, pintar un cuadro, jugar al tenis, etc.
  • La reestructuración cognitiva: es una estrategia destinada a modificar el modo de interpretación y valoración subjetiva. Esta estrategia pretende ayudar al paciente a cambiar afirmaciones irracionales (pensamientos automáticos normalmente) por afirmaciones racionales y también pretende ayudar a la persona identificando la emoción dolorosa.
    Para esta estrategia se suele llevar a cabo el modelo cognitivo ABC, donde en resumidas cuentas nos explica que no son los acontecimientos los responsables de las reacciones emocionales, sino las expectativas e interpretaciones que damos a dichos acontecimientos y las creencias relacionadas con los mismos. De esta manera, en una misma situación se pueden tener pensamientos, emociones y actuaciones muy distintas donde un ejemplo sería:
  • La solución de problemas: la forma de hacer frente a una situación potencialmente estresante puede bloquearnos y no ser capaces de solucionarla, por lo tanto, es muy importante saber manejar la lluvia de emociones que podemos sufrir en dicha situación. Hay que trabajar para ser habilidosos en la gestión emocional, que nos va a permitir orientar los esfuerzos hacia soluciones, intentando resolver los problemas de forma racional, estableciendo planes de acción y tareas a realizar.

Estos son algunos ejemplos de estrategias para tratar la depresión, pero como hemos comentado anteriormente, cada persona es distinta y necesitará trabajar algunos aspectos más que otros. También hay estrategias para afrontar el duelo, para no dejarse llevar por los pensamientos negativos, para organizar y planificar las tareas disminuyendo así el estrés y la sobrecarga, etc.

Los resultados que se pretende alcanzar con estas estrategias y tratamientos son mejorar el estado emocional y recuperar la dinámica de la vida diaria de la persona. También se pretende obtener una visión más realista y optimista de la vida.

¿Cuál es el diagnóstico?

Para recibir un diagnóstico de depresión, los síntomas explicados anteriormente deben estar presentes la mayor parte del día y durante al menos dos semanas. De este modo, encontrarse en un momento determinado más triste o con el estado de ánimo más bajo no es suficiente para un diagnóstico de depresión.

Para el diagnóstico es preciso que la intensidad de los síntomas, su duración y la incapacidad que generan, sean de una entidad suficiente como para afectar el normal o adecuado funcionamiento de la persona.

¿Cómo ayudar a un familiar?

Puede ser difícil ver a un ser querido triste, derrumbado, desmotivado… con la depresión. Uno no puede directamente querer “quitarse de encima” la depresión, pero sí que puede contar con nuestra ayuda. Si te preguntas cómo, las siguientes medidas servirán para aportar nuestro granito de arena a las personas que más nos importan.

  • Debemos observar los síntomas y las señales de la persona afectada e identificar si es un episodio de tristeza puntual o depresión. En muchas ocasiones es complicado diferenciar un caso del otro porque no estamos en su piel y no entendemos por lo que está pasando.
  • El primer paso que se debe tomar para ayudar a alguien con depresión es estar bien informado para saber cómo puede ser la depresión, cuando no somos nosotros los que experimentamos los síntomas.
  • Expresar nuestra preocupación hará que aquellas personas con depresión reciban el mensaje de apoyo y se puedan llegar a dar cuenta de que no son los únicos afectados. Hay que intentar transmitir que estamos ahí para ellos y que lo que queremos es estén sanos y felices.
  • Por otro lado, es de gran ayuda intentar proporcionarles buenos recursos tanto terapéuticos como médicos.

Es posible que no sepamos a quién acudir o a quién recomendar si nunca hemos pasado por algo parecido. Encontrar estos recursos y guiar a nuestro amigo o familiar hacia un profesional de la salud mental hará que este pueda diagnosticar y brindarle el tratamiento que necesite.

Cuando una persona se encuentra con síntomas depresivos, una de las consecuencias es distanciarse de familiares y amigos, por lo que podemos caer en la trampa de pensar que no quiere ayuda, y distanciarnos.

En este caso, sería justo hacer lo opuesto, demostrarle que estamos ahí, y derivarlo para recibir apoyo profesional, porque en estos casos es muy difícil que los consejos de familiares o amigos tengan impacto.

Una persona deprimida necesita no solo el apoyo de un terapeuta, sino también el apoyo de sus amigos y familiares.

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