¡Vacaciones! Y ahora, ¿Cómo desconecto?

Verano. Tiempo para disfrutar del «tengo todo el tiempo del mundo para disfrutar y hacer lo que quiera». Pero, ¿qué pasa cuando durante este tiempo la oficina que llevamos a cuestas sobre nuestros hombros, no cesa? 

Deambulando entre el pasado y el futuro

Los pensamientos que se encuentran bombardeando tu cerebro (y creando tu realidad) no cesan. Durante un rato su tema principal es todo aquello que no has hecho (y que ahora no tienes posibilidad de hacer) pero una parte de ti se encarga de recordarte que «deberías» haberlo hecho. 

Durante otro rato le toca el turno a otro tema estrella ¿Vamos a pensar un ratito en el trabajo quizá? En aquello que no hiciste  o ¿ en algún recuerdo no muy positivo sobre una conversación con tu amigo, hijo, pareja…? Todo esto está en tu pasado. 

Puede ser que giren entorno a aquello que «deberías» hacer, cuando acaben las vacaciones y vuelva tu rutina. ¿Pensando en todas las tareas que has dejado pendientes? ¿Pensando en lo complicada que va a ser la solución de esa situación? Todo esto es cuestión del futuro. 

¿Estamos de acuerdo en que ni las tareas del trabajo, casa, círculo de amistades o pareja que has dejado pendiente deberían ser parte de tus compañeros de viaje? Ni tampoco aquello que «deberías» hacer a tu vuelta. Intenta ser un detective a tiempo completo de tus propios pensamientos y cuando localices que éstos están deambulando por tu pasado o futuro: para. Observa ese pensamiento y dile ¡ahora, no! Para, todo el tiempo que necesites y quédate observando hasta que ¡ta-chan! desaparezca. 

Aterriza en tu presente 

Ahora que te estás haciendo más [email protected] en dejar de vagar por tus pensamientos sobre el pasado o el futuro, puede que tu mente esté tomando la opción de focalizarse en algo de su presente: ¡bien! 

Pero, ¿qué pasa si tus pensamientos sobre tu momento presente se focaliza en lo negativo, en la parte «oscura» de la realidad?, que tus emociones se teñirán del mismo color, sin dejar pasar un poco de luz. 

Es entonces cuando te aburres, te sientes agotado, te fijas en «pues al final el hotel no era tan bueno». «Qué desagradable es la pareja de al lado». «Justo nos han tocado unos niños muy molestos como compañeros de playa» y una larga lista de etcéteras que te llaman a reafirmarte en que la vida no es tan agradable como debería ser.  

Tienes que saber (y si ya lo sabes, recordarlo) que estas emociones negativas que estás sintiendo dentro de ti, son la consecuencia directa de tus juicios negativos. Y es más importante que sepas, que tienes el poder de cambiarlos: ¿cómo? entrenando a tu cerebro.

Tu cerebro funciona como un músculo y puedes fortalecer tu aceptación de la realidad por un lado  y en la focalización de tus pensamientos en aquellas partes positivas de ella. ¿Para qué? para poder sentir emociones más agradables. 

Abre tu mente a las sensaciones

Prueba a estar más atento de tus sensaciones (aquellas que tu mente procesa a través de los sentidos). Por ejemplo cuando estés comiendo: hazlo como si fuera la primera vez que ves aquello que te vas a llevar a la boca. Atento a su textura, olor y saboreando cada bocado: lentamente. 

Ante paisajes de la naturaleza, deléitate observándolos y estate atento a cómo te hacen sentir, dejando que tu mente descanse de los pensamientos y, si aparecen pensamientos: focalízate en aquello que sí te está resultando agradable de la escena. 

Puede que la pareja o los niños te están pareciendo incómodos pero, ¿no hay otras cosas en la escena por las que puedas agradecer? Estar disfrutando de la compañía de alguien a quien quieres, degustando algún manjar o simplemente compartiendo tiempo. Focaliza tu atención en aquello que sí te hace sentir bien. 

Gimnasio mental

Tenemos que ser realistas, ¿no nos salen abdominales si no cumplimos con una rutina de ejercicios, cuidamos nuestra alimentación y descanso; verdad? Lo mismo pasa con la mente. 

Disfrutar, pasa por ser capaz de dejarte llevar y estar más en tus sensaciones que en tus pensamientos. Si tus vacaciones te han servido para darte cuenta de que pasas demasiado tiempo en tus pensamientos ¡entonces han sido las mejores vacaciones! porque desde ahora y a partir de ahora algo en tu vida cambiará y podrás hacerte con la varita mágica que tienes para cambiar el curso de tus pensamientos y, como consecuencia, de tus emociones. 

A la vuelta de tus vacaciones, tienes una invitación a una cita para conocer al que será tu gimnasio mental personal. Donde podrás pasar tiempo, entrenando para ser más consciente de tus pensamientos, cambiar aquellas interpretaciones negativas que invaden tu mente y disfrutar. ¿Acaso no merece la pena? 

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