Pensamiento contrafáctico: “lo que podría haber sido”

Nos pasamos la vida tomando decisiones. Decisiones pequeñas – más intrascendentes en  nuestro día a día- o decisiones que dictaminan los muchos caminos que tomará nuestra vida. Muchas veces culpamos una decisión que hemos tomado en un punto determinado y no podemos evitar el famoso “qué habría pasado si…”: ¿qué habría pasado si hubiera decidido estudiar fuera?, “¿y si nunca hubiera roto con mi pareja? En estos casos nos imaginamos qué sería de nosotros hoy si hubiéramos actuado de forma diferente en el pasado. Son razonamientos hipotéticos con los que muchas ocasiones idealizamos la realidad.

Esto tiene un nombre: pensamiento contrafáctico. Ocurre cuando comparamos la realidad con las diferentes alternativas posibles. Podemos tener estos pensamientos contrafácticos en el pasado y/o en el futuro, conllevando consecuencias, en muchos casos, negativas.

  • Si constantemente nos preguntamos qué habría pasado cambiando algo del pasado, podemos sentirnos mejor con nuestra situación actual (“si no hubiera cogido esa llamada, hoy no tendría trabajo”). Pero, por otro lado, también podemos sentir sensaciones negativas culpando esas decisiones que hoy nos hace ser menos felices en un ámbito determinado. En estos casos idealizamos las consecuencias de haber tomado otra decisión, realidades siempre imaginarias.
  • Si nos preocupamos por el futuro, pensando en alternativas imaginarias de un futuro que es incierto, puede conllevar consecuencias negativas. No solo sentiremos ansiedad por algo que todavía no ha ocurrido, sino que estos sentimientos pueden influir a la hora de tomar decisiones en el futuro: “¿y si hago el ridículo? Mejor no voy”.

¿Por qué tendemos a imaginar caminos alternativos?

Esta tendencia puede deberse a que estamos, constantemente, buscando nuestro éxito. En este caso, el pensamiento contrafáctico nos viene porque no estamos contentos con nuestra realidad o con decisiones tomadas en el pasado que todavía hoy no aceptamos. Estos pensamientos constantes, como hemos dicho, pueden convertirse en sentimientos de remordimientos y culpabilidad. Imaginándonos en una vida de fantasía y no estando satisfechos con el camino que estamos tomando o tomaremos.

Pero es importante saber que una decisión no cambia el resto de nuestras vidas. No es esa decisión la que hace que ahora estemos donde estemos, sino todas las decisiones que tomamos a partir de una, que nos mantiene en ese camino. En la vida estamos constantemente tomando decisiones, y al final es la actitud de nosotros ante nuestra realidad actual la que condiciona cada situación.

 

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